Es la confianza quien da
a la voluntad su fuerza,
como raíz que se agarra
a la tierra que no tiembla.
La voluntad es el brazo,
pero el pulso es la certeza,
la que nace en lo más hondo
cuando el alma se sosiega.
Nada se quiere del todo
si no se cree que se alcanza,
y nada se alcanza en firme
sin la luz de la confianza.
a la voluntad su fuerza,
como raíz que se agarra
a la tierra que no tiembla.
La voluntad es el brazo,
pero el pulso es la certeza,
la que nace en lo más hondo
cuando el alma se sosiega.
Nada se quiere del todo
si no se cree que se alcanza,
y nada se alcanza en firme
sin la luz de la confianza.