Connubio entre los astros

EL ARPONERO DE LA TINTA

Poeta asiduo al portal
Solitaria, la luna, se desmaya

con su camisón blanco tras nocturno

y sobre el quieto prado, exigua raya,

divide el horizonte, taciturno.


Allende de los mares, luz ensaya,

ajena de los besos de saturno

y relamiendo el cáliz de su baya

reclama por el sol y por lo diurno.


La luna tiene sed de caramelo,

y en su fulgor de plata se dilata;

espera al astro rey, en su faz, muda,


queriendo deshacer del manto, el velo.

Y en su creciente faz tan escarlata

toda rellena y pura, ¡se desnuda!
 
Solitaria, la luna, se desmaya

con su camisón blanco tras nocturno

y sobre el quieto prado, exigua raya,

divide el horizonte, taciturno.


Allende de los mares, luz ensaya,

ajena de los besos de saturno

y relamiendo el cáliz de su baya

reclama por el sol y por lo diurno.


La luna tiene sed de caramelo,

y en su fulgor de plata se dilata;

espera al astro rey, en su faz, muda,


queriendo deshacer del manto, el velo.

Y en su creciente faz tan escarlata

toda rellena y pura, ¡se desnuda!
Contemplo la luna en tus bellos versos que la reconocen desde su interior hasta el exterior, exquisito tu poema. Saludos cordiales.
 

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