Solo bastan quince minutos para conocerse uno mismo, el camino perfecto a lo desconocido, la falsa profecía, el sueño de lograr y no quedarse en el camino.
Lentamente el pensamiento nos juega una mala pasada, y caemos en el llanto, esa lluvia de reproches, ese intenso malestar de no sentirse uno mismo. Pero hoy lo importante son los ojos el sentido que le damos a los ojos, hacerlos mirar profundamente el mas allá de las palabras, de los sentidos, de las desesperaciones, del canto que del alma sale profundo como una gota entre tantos océanos.
Lentamente el pensamiento nos juega una mala pasada, y caemos en el llanto, esa lluvia de reproches, ese intenso malestar de no sentirse uno mismo. Pero hoy lo importante son los ojos el sentido que le damos a los ojos, hacerlos mirar profundamente el mas allá de las palabras, de los sentidos, de las desesperaciones, del canto que del alma sale profundo como una gota entre tantos océanos.