Jhon Barros
Poeta adicto al portal
Querida vida, te contaré cómo ayer la pasé; y diría, apegando a la frase de Federico, "montado en potra nácar, sin brida y sin estribo"... Creo que con eso he aclarado cómo la pasé.
Pero sin duda usted quiere detalles, pues la vida es la vida, y yo aquí se lo resumiré.
Hubo muchos nervios, le contaré, y no fue fácil sellar sus labios con los míos. Costó tiempo, y sinceramente, valió cada segundo de negación... pero al fin logré ese beso que tanto anhelaba. Y ese fue el principio de tantos besos, que contar sería una Iliada.
Solo diré que su respiración cambió, y que mi mano, sobre su blusa, los botones desprendió; que la tarde, sin clemencia, nos separó.
Y quedó claro que, como la flor que crece junto a la cañada, era libre usted de ser admirada, y en esa libertad, ser amada.
Pero sin duda usted quiere detalles, pues la vida es la vida, y yo aquí se lo resumiré.
Hubo muchos nervios, le contaré, y no fue fácil sellar sus labios con los míos. Costó tiempo, y sinceramente, valió cada segundo de negación... pero al fin logré ese beso que tanto anhelaba. Y ese fue el principio de tantos besos, que contar sería una Iliada.
Solo diré que su respiración cambió, y que mi mano, sobre su blusa, los botones desprendió; que la tarde, sin clemencia, nos separó.
Y quedó claro que, como la flor que crece junto a la cañada, era libre usted de ser admirada, y en esa libertad, ser amada.