Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Contemplando la bahía
(Décimas espinelas)
Me gusta la primavera,
de verdes tonalidades,
que viste mis soledades
de florida enredadera.
Siempre ha sido mi quimera,
en un jardín junto al mar,
sentarme a reflexionar
sobre el paso de la vida
y a mi conciencia, dormida,
conminarla a despertar.
Y levantarme temprano
a contemplar la bahía,
viendo despuntar el día
del incipiente verano.
Y yo, que soy de secano,
sentir esa sensación
que me llena de ilusión,
al ver ese azul marino
que en sus aguas adivino
suspirando de emoción.
No en vano el mar que refleja
de los cielos su hermosura,
en su infranqueable hondura
penas ahoga y aleja.
Su inmensidad que nos deja
impactada la retina,
el espíritu ilumina
y el corazón nos contenta,
así el alma se alimenta
de su etérea proteína.
(Décimas espinelas)
Me gusta la primavera,
de verdes tonalidades,
que viste mis soledades
de florida enredadera.
Siempre ha sido mi quimera,
en un jardín junto al mar,
sentarme a reflexionar
sobre el paso de la vida
y a mi conciencia, dormida,
conminarla a despertar.
Y levantarme temprano
a contemplar la bahía,
viendo despuntar el día
del incipiente verano.
Y yo, que soy de secano,
sentir esa sensación
que me llena de ilusión,
al ver ese azul marino
que en sus aguas adivino
suspirando de emoción.
No en vano el mar que refleja
de los cielos su hermosura,
en su infranqueable hondura
penas ahoga y aleja.
Su inmensidad que nos deja
impactada la retina,
el espíritu ilumina
y el corazón nos contenta,
así el alma se alimenta
de su etérea proteína.
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