Nommo
Poeta veterano en el portal
Hoy, ella me ha mirado a los ojos.
Qué contento se me veía.
Juraría que la he impresionado, con los movimientos de mis cejas.
Las arqueaba, formando un semicírculo que ascendía hasta el flequillo.
No exagero.
Mis labios se hinchaban de contento.
He besado una columna, situado tan sólo a un metro de distancia de la misma.
Alargando mi boca, y mi cuello tenía lunares morados, por el júbilo.
Mis piernas emitían luengas barbas que inflaban mis pantalones.
Mis colmillos luminosos, y mi pelo encrespado, por la electricidad estática.
Todo ello ha hecho que la princesa me lleve a su vivienda, en un ático.
Asiéndome de la lengua, que yo tenía como corbata.
Me ha invitado a un helado de nata.
Se le veían los pechos, pero iba vestida con una bata.
Y este poema no tiene categoría. Pero yo lo he pasado en grande. Este día...
Qué contento se me veía.
Juraría que la he impresionado, con los movimientos de mis cejas.
Las arqueaba, formando un semicírculo que ascendía hasta el flequillo.
No exagero.
Mis labios se hinchaban de contento.
He besado una columna, situado tan sólo a un metro de distancia de la misma.
Alargando mi boca, y mi cuello tenía lunares morados, por el júbilo.
Mis piernas emitían luengas barbas que inflaban mis pantalones.
Mis colmillos luminosos, y mi pelo encrespado, por la electricidad estática.
Todo ello ha hecho que la princesa me lleve a su vivienda, en un ático.
Asiéndome de la lengua, que yo tenía como corbata.
Me ha invitado a un helado de nata.
Se le veían los pechos, pero iba vestida con una bata.
Y este poema no tiene categoría. Pero yo lo he pasado en grande. Este día...
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