Conversaciones sobre el Dadaísmo y Surrealismo en tu coche

Kazor

Poeta adicto al portal
Escribo sobre las nubes,
quisiera derrumbarme en las lunas de los coches,
en las dunas viajeros dulces acompañan notas musicales
y yo sentando en las vespertinas estrellas
observando una luz lejana, un viejo amor desalojado.

Todos los viejos comentan impasibles
la llegada de una diosa con voces verdes
y ojos sordos,
una diosa de papel y cartón
que abraza destruyendo y sonríe ante la sangre.
Yo sigo impasible en un rincón de pena y muerte
es un dolor lo que corroe las venas
que hace tiempo habité.

Espasmo momentáneos escriben como autómatas,
buscando el dadaísmo en un cartel,
yo busco el surrealismo en tus ojos
que entonan melodías del ayer.

El parque es gris melancolía.
El día llega viajero,
el saco rompe la avaricia
y todos mudos, todos con cuernos
observan diosas sin camisa
que bailan cerca de los cuerpos
que besan suave esta brisa
y yo me duermo aquí tranquilo
entre las nubes de tus sonrisas
y yo enveneno el vacío
de estas gotas vida mía,
que yo gastado quiero amarte,
que yo también viajo solo,
amor que amaste esta muerte
de mi cascara inerte,
de mis entrañas salen notas
sobre las claves de tus huesos.

Es tan sublime esta noche
que al marchar por el sendero
se oye lejos la sirena,
se ven dormidas estas diosas
y tú te acercas bocarriba
nadando en oxigeno azul
y besas normas y fronteras
y cuentas gotas del azur
y vuelves suaves estas manos
que se acercan más y más.

Yo despierto dentro de tus nervios
y veo tu sombra descansar
tú eres diosa en las cruces
yo un inmigrante sin altar,
es tu amor el que conduce
borracho por esta autopista
me dices ven,
yo que no puedo,
me dices voy,
yo me alejo.
Como ves sigo dormido
entre tus piernas yo descanso
y el rio corre,
el perro ladra,
este segundo se ahorca.
Tu tan lejana y dadaísta,
yo tan cercano a este túnel,
tú eres la diosa monoteísta
yo el pulpito de tus creencias,
tú eres la danza sin camisa,
¿me das amor,
la suave brisa de tu icónico cantar,
me dejas libre entre cornisas
por las que no puedo saltar,
o embelleces mis ladrillos
con esa espuma de mar
que se retuerce entre montañas
intentando escapar?

Y yo tranquilo me abandono,
pues la respuesta es sincera,
dejaste negras las rotondas,
rompiste las tibias cadenas
y yo tranquilo te disfruto,
¡bendita hora!,¡bendita hora!
mientras te vas, mientras te vas...

escribo entre pálidas nubes.

Mientras me voy, mientras me voy...
toma las llaves tu conduces.
 

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