ALMA GRANDE
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Dónde las tardes aquellas de amor?
Dónde, sí dime ¿dónde quedaron?
Nunca supe qué fue de los besos
ardientes que al clímax nos llevaron,
dónde, sí dime ¿dónde se fueron?
Tampoco supe qué fue de aquellas
caricias que al éxtasis nos llevaron,
a dónde, dime ¿dónde se archivaron?
En verdad, qué sufridos días aquellos
todos sin cálida tarde y sin tu amor,
sintiendo el frío de tu hiriente ausencia
sin encontrar el por qué de tu desamor.
Hoy puedo decirte que no importa
dónde lo hayas escondido, archivado
o simplemente tirado, tanto amor.
Pues al final entre ayes de dolor
vine a comprender que lo tú me diste
fue casi de todo, pero menos amor;
fue del amor una mala metáfora,
fue como un símil echado a perder,
fue, eso sí, una inmerecida, dolorosa
y malograda copia de amor.
Dónde, sí dime ¿dónde quedaron?
Nunca supe qué fue de los besos
ardientes que al clímax nos llevaron,
dónde, sí dime ¿dónde se fueron?
Tampoco supe qué fue de aquellas
caricias que al éxtasis nos llevaron,
a dónde, dime ¿dónde se archivaron?
En verdad, qué sufridos días aquellos
todos sin cálida tarde y sin tu amor,
sintiendo el frío de tu hiriente ausencia
sin encontrar el por qué de tu desamor.
Hoy puedo decirte que no importa
dónde lo hayas escondido, archivado
o simplemente tirado, tanto amor.
Pues al final entre ayes de dolor
vine a comprender que lo tú me diste
fue casi de todo, pero menos amor;
fue del amor una mala metáfora,
fue como un símil echado a perder,
fue, eso sí, una inmerecida, dolorosa
y malograda copia de amor.