Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
COPLA DE POETAS.
El silencio se siente en mi boca,
pero el alma se revela y deja,
que de mi mano nazca la copla,
miro y vivo el sonreír de la hoja.
De donde brota el rayo y el sol,
andando por los caminos de la mente,
se refuerza el estado inerte de mi vida,
que ese grito, se ahoga en la garganta.
Y del poeta cantan sus latidos,
en versos que nacen puros y valientes,
¿ Dónde se colgarán las letras del mundo?
¿Tanto a muerto que el hombre no sabe leer?.
Más de la copla cuando sale de la pluma,
es sentimiento prodigo del poeta,
su verso ya no es suyo, ahora ya
es de todos los que son hombres.
Y del pecho de una mujer,
un hijo mama su vida sin rosarios,
de libertad vestida va la mente y queréis
ser dueños de la leche de los senos.
Que de mi canto, que besa la frente
del paisaje del viento y este,
se vuelve beso de lágrima
y al sentirme, deja que vuele mi alma.
Que las lágrimas que brotan de mis ojos,
son la tinta de mi copla y escribo
sin saber el por qué, te amo poesía,
y sí, quiero, el consuelo de las letras.
Que la muerte me busca como abeja,
rondando el néctar de mis flores,
que callada queda el ansia de tenerte,
y en enamoramiento te respiro sueño.
Déjame labrar la pureza de tus labios,
que tanto del sonrojo de unas mejillas,
como de unos ojos chicos y brillantes,
son alimento de la inspiración de mis versos.
Ay madre, que el lamento se disuelva
en los surcos de mi mano y mis dedos
hagan de un ciprés, una espigada pluma,
que nos reciten, por siempre, nuestros hijos.
Que reciten alto, la copla de la libertad,
porque habrá otros oídos que sepan
escuchar y los corazones en latidos
darán el sentido: De porque existen los poetas.
El silencio se siente en mi boca,
pero el alma se revela y deja,
que de mi mano nazca la copla,
miro y vivo el sonreír de la hoja.
De donde brota el rayo y el sol,
andando por los caminos de la mente,
se refuerza el estado inerte de mi vida,
que ese grito, se ahoga en la garganta.
Y del poeta cantan sus latidos,
en versos que nacen puros y valientes,
¿ Dónde se colgarán las letras del mundo?
¿Tanto a muerto que el hombre no sabe leer?.
Más de la copla cuando sale de la pluma,
es sentimiento prodigo del poeta,
su verso ya no es suyo, ahora ya
es de todos los que son hombres.
Y del pecho de una mujer,
un hijo mama su vida sin rosarios,
de libertad vestida va la mente y queréis
ser dueños de la leche de los senos.
Que de mi canto, que besa la frente
del paisaje del viento y este,
se vuelve beso de lágrima
y al sentirme, deja que vuele mi alma.
Que las lágrimas que brotan de mis ojos,
son la tinta de mi copla y escribo
sin saber el por qué, te amo poesía,
y sí, quiero, el consuelo de las letras.
Que la muerte me busca como abeja,
rondando el néctar de mis flores,
que callada queda el ansia de tenerte,
y en enamoramiento te respiro sueño.
Déjame labrar la pureza de tus labios,
que tanto del sonrojo de unas mejillas,
como de unos ojos chicos y brillantes,
son alimento de la inspiración de mis versos.
Ay madre, que el lamento se disuelva
en los surcos de mi mano y mis dedos
hagan de un ciprés, una espigada pluma,
que nos reciten, por siempre, nuestros hijos.
Que reciten alto, la copla de la libertad,
porque habrá otros oídos que sepan
escuchar y los corazones en latidos
darán el sentido: De porque existen los poetas.
Juanjota.