Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
La escoba no es pájaro, el pájaro no es silla,
así que no soy tan necio como para barrer
este muladar con una urraca o sentarme
a escribir tantas tonterías con las tripas
bien abrochadas mientras sobrevuelo la tormenta.
Siempre puedo imaginarlo, claro, pero no sé
por qué puedo. No le encuentro ventaja evolutiva
alguna a que seis mil años después
se siga escribiendo que las nubes lloran
o que es perfectamente posible ir a comprar
el pan con el corazón roto.
Las respuestas provisionales
de los neurolingüistas y los ufólogos
son tan poco satisfactorias como el hecho
de que las escobas no vuelan.
Yo tengo dudas, tú tienes dudas,
las brujas tienen dudas. Que no dudas cartesianas.
Considero que debemos esperar más explicaciones
contraintuitivas de la mecánica cuántica;
ahí hay madeja para que las rosas en verdad florezcan
en los jiotes tus cachetes, sin parecer exagerado.
En tanto me quedo con que soy una persona
y una persona puede ser todo lo que no es
en tanto que es apenas nada.
Hasta entonces, observo las volutas de mi cigarro
que buscan una rendija en la ventana para escapar,
e imagino el final de este poema al mismo tiempo
que mi silla voladora frena sobre la panadería
muchos años luz después.
así que no soy tan necio como para barrer
este muladar con una urraca o sentarme
a escribir tantas tonterías con las tripas
bien abrochadas mientras sobrevuelo la tormenta.
Siempre puedo imaginarlo, claro, pero no sé
por qué puedo. No le encuentro ventaja evolutiva
alguna a que seis mil años después
se siga escribiendo que las nubes lloran
o que es perfectamente posible ir a comprar
el pan con el corazón roto.
Las respuestas provisionales
de los neurolingüistas y los ufólogos
son tan poco satisfactorias como el hecho
de que las escobas no vuelan.
Yo tengo dudas, tú tienes dudas,
las brujas tienen dudas. Que no dudas cartesianas.
Considero que debemos esperar más explicaciones
contraintuitivas de la mecánica cuántica;
ahí hay madeja para que las rosas en verdad florezcan
en los jiotes tus cachetes, sin parecer exagerado.
En tanto me quedo con que soy una persona
y una persona puede ser todo lo que no es
en tanto que es apenas nada.
Hasta entonces, observo las volutas de mi cigarro
que buscan una rendija en la ventana para escapar,
e imagino el final de este poema al mismo tiempo
que mi silla voladora frena sobre la panadería
muchos años luz después.
23 de agosto de 2022