Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
El tiempo corre a prisa,
a veces despacio,
atrapado por la voluntad de mis movimientos,
encerrado en la jaula de mis emociones
y pintado por el color del pensamiento.
El tiempo es siempre el mismo,
uno busca cómo acapararlo,
cómo adueñarse de él,
cómo consumirlo en equilibrio.
A veces el tiempo se me escapa,
a veces se me pierde,
en ocasiones lo gasto en nimiedades,
por instantes en asuntos más sublimes;
pero siempre pasa,
siendo el mismo,
y sólo yo permanezco intacto.
El tiempo es una sucesión de posibilidades,
un conjunto de oportunidades,
un lapso de decisiones.
es una senda de zozobras,
un recorrido sobre incertidumbres,
un camino de sospechas,
en búsqueda de verdades,
de seguridades,
de saciedad.
El tiempo es una pequeña parcela,
fértil, infértil,
según uno lo quiera;
tierra que bañada en sudores
produce frutos,
tierra que regada en ociosidades
será una eterna condena.
a veces despacio,
atrapado por la voluntad de mis movimientos,
encerrado en la jaula de mis emociones
y pintado por el color del pensamiento.
El tiempo es siempre el mismo,
uno busca cómo acapararlo,
cómo adueñarse de él,
cómo consumirlo en equilibrio.
A veces el tiempo se me escapa,
a veces se me pierde,
en ocasiones lo gasto en nimiedades,
por instantes en asuntos más sublimes;
pero siempre pasa,
siendo el mismo,
y sólo yo permanezco intacto.
El tiempo es una sucesión de posibilidades,
un conjunto de oportunidades,
un lapso de decisiones.
es una senda de zozobras,
un recorrido sobre incertidumbres,
un camino de sospechas,
en búsqueda de verdades,
de seguridades,
de saciedad.
El tiempo es una pequeña parcela,
fértil, infértil,
según uno lo quiera;
tierra que bañada en sudores
produce frutos,
tierra que regada en ociosidades
será una eterna condena.