Corriendo desde niño
intentando escapar del alcance de tus manos
tus ojos negros
más negros que esta noche
sin estrellas, ni lunas;
descifro el fin que presagia el principio
he visto los signos oscuros
arenas donde antes había un mar
aquel día que zarpé con la marea
prometiéndote algún día volver
con historias sobre tierras descubiertas
culturas aprendidas
sueños realizados.
No las voy a contar
sé que son menos que nosotros
pero se regeneran en un ciclo interminable,
la vida es una cadena atada en sus extremos
jalada y arrastrada por dos fuerzas contrapuestas
que van a lugares diferentes;
colócale cortinas a tu ventana
para que no me veas pasar
encerrado en esta jaula
un traidor a nuestra causa
caído en la desgracia del que pierde mil batallas
y ha sobrevivido
para ver a los suyos sufrir.
Ralentiza tus ensueños,
no olvides la inocencia que hay en ellos
los planes que hacíamos cuando éramos pequeños
y todo el mundo era nuestro;
sigue corriendo por estas calles rotas
ya no guardes rencor
olvida mis promesas
con el tiempo me di cuenta que eran sólo eso
palabras falsas buscando un corazón incauto
fatuas ilusiones que al tocar la realidad
se quebraron en fragmentos…
Te prometí una vida entera
pero no de esta manera
con las manos vacías
con los labios secos;
el universo siempre ha conspirado en nuestra contra
sostiene el arma que me muestra la verdad
un espejo que refleja la imagen del verdadero enemigo:
“Nosotros mismos…”
intentando escapar del alcance de tus manos
tus ojos negros
más negros que esta noche
sin estrellas, ni lunas;
descifro el fin que presagia el principio
he visto los signos oscuros
arenas donde antes había un mar
aquel día que zarpé con la marea
prometiéndote algún día volver
con historias sobre tierras descubiertas
culturas aprendidas
sueños realizados.
No las voy a contar
sé que son menos que nosotros
pero se regeneran en un ciclo interminable,
la vida es una cadena atada en sus extremos
jalada y arrastrada por dos fuerzas contrapuestas
que van a lugares diferentes;
colócale cortinas a tu ventana
para que no me veas pasar
encerrado en esta jaula
un traidor a nuestra causa
caído en la desgracia del que pierde mil batallas
y ha sobrevivido
para ver a los suyos sufrir.
Ralentiza tus ensueños,
no olvides la inocencia que hay en ellos
los planes que hacíamos cuando éramos pequeños
y todo el mundo era nuestro;
sigue corriendo por estas calles rotas
ya no guardes rencor
olvida mis promesas
con el tiempo me di cuenta que eran sólo eso
palabras falsas buscando un corazón incauto
fatuas ilusiones que al tocar la realidad
se quebraron en fragmentos…
Te prometí una vida entera
pero no de esta manera
con las manos vacías
con los labios secos;
el universo siempre ha conspirado en nuestra contra
sostiene el arma que me muestra la verdad
un espejo que refleja la imagen del verdadero enemigo:
“Nosotros mismos…”