Hada
Poeta fiel al portal
Cosas imposibles
Imagen©2011-Ana Belén C.
I.
La piedra habla. Distingue el idioma humano en el fondo de su paladar y lo enuncia.
El miedo la abraza a un silencio que la desovilla para volver a enunciar.
Una pequeña lucha inadvertida.
Más allá del milagro, las personas arañan importancias.
II.
Aquí no hay nada. Me anudo a alguna existencia menor. Pero no hay nada. Y para consolarme intento una escritura, pongo el dedo en el detalle y en la palabra, o en el detalle de la palabra, como si se tratara de una península que me abandona el cuerpo. Me dejo habitar por los desaparecidos, por los rincones en los que merma la frecuencia, por el ahogo primordial.
Y me siento a esperar en esos lugares de nadie que son casi una frontera.
Y me dejo encandilar por vidas más breves.
Y entiendo esta posibilidad de parpadear sobre todos los suelos y no encontrar nada.
Puedo encender una luz en las verdades más tortuosas pero no descifro todavía la forma más prudente de vaciar mis vacíos.
III.
Apetito de estrellas.
Antojo de magmas.
Hambre de quimeras.
Avidez de absolutos.
Voracidad inconciente.
Hay que tirar del hilo
que digiere lo imposible.
“De hecho, todo el cosmos es un símbolo posible.”
Aniela Jaffé
Aniela Jaffé
Imagen©2011-Ana Belén C.
I.
La piedra habla. Distingue el idioma humano en el fondo de su paladar y lo enuncia.
El miedo la abraza a un silencio que la desovilla para volver a enunciar.
Una pequeña lucha inadvertida.
Más allá del milagro, las personas arañan importancias.
II.
Aquí no hay nada. Me anudo a alguna existencia menor. Pero no hay nada. Y para consolarme intento una escritura, pongo el dedo en el detalle y en la palabra, o en el detalle de la palabra, como si se tratara de una península que me abandona el cuerpo. Me dejo habitar por los desaparecidos, por los rincones en los que merma la frecuencia, por el ahogo primordial.
Y me siento a esperar en esos lugares de nadie que son casi una frontera.
Y me dejo encandilar por vidas más breves.
Y entiendo esta posibilidad de parpadear sobre todos los suelos y no encontrar nada.
Puedo encender una luz en las verdades más tortuosas pero no descifro todavía la forma más prudente de vaciar mis vacíos.
III.
Apetito de estrellas.
Antojo de magmas.
Hambre de quimeras.
Avidez de absolutos.
Voracidad inconciente.
Hay que tirar del hilo
que digiere lo imposible.
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