Como un escapulario,
unidas sus imágenes
por un fino cordón,
de una pieza
me siento hoy,
enganchada a tu ausencia.
Me sostienen las voces de los niños cuando juegan,
el silencio de las nubes
que como campana de cristal me encierran
y la paz que mi piel percibe
en las tardes eternas.
Tranquilas me llevan
andando uno tras otro los días,
dándome fuerza
que sin pedirla la obtengo
y añoro si no me llega.
Enamorada ando estos días
de la belleza que contemplo
con los ojos de dentro.
Poso mis pupilas en las cosas
con ilusión nueva
encantándome de casi todo,
tratando de absorber sus almas,
su intangible belleza
que enajenada me tiene
sin saber por qué,
sintiéndome alegre de la vida esta.
Me lleno de las cosas pequeñas
y de ellas disfruto
tanto como mis sentidos me lo permiten,
con ellas se me pasa el tiempo
como si el reloj no existiera,
llenándose las manos de caricias
y los labios de sonrisas al verlas.
Por eso me percibo dichosa
vislumbrando un diminuto corazón
en las diminutas cosas.
unidas sus imágenes
por un fino cordón,
de una pieza
me siento hoy,
enganchada a tu ausencia.
Me sostienen las voces de los niños cuando juegan,
el silencio de las nubes
que como campana de cristal me encierran
y la paz que mi piel percibe
en las tardes eternas.
Tranquilas me llevan
andando uno tras otro los días,
dándome fuerza
que sin pedirla la obtengo
y añoro si no me llega.
Enamorada ando estos días
de la belleza que contemplo
con los ojos de dentro.
Poso mis pupilas en las cosas
con ilusión nueva
encantándome de casi todo,
tratando de absorber sus almas,
su intangible belleza
que enajenada me tiene
sin saber por qué,
sintiéndome alegre de la vida esta.
Me lleno de las cosas pequeñas
y de ellas disfruto
tanto como mis sentidos me lo permiten,
con ellas se me pasa el tiempo
como si el reloj no existiera,
llenándose las manos de caricias
y los labios de sonrisas al verlas.
Por eso me percibo dichosa
vislumbrando un diminuto corazón
en las diminutas cosas.