Eric lenin camejo ocana
Poeta recién llegado
Cuando, los seres humanos, somos adultos, presumimos ante nuestros hijos de ser totalmente racionales y prudentes, pero
que sucede cuando, por situaciones que escapan de nuestro control, nos damos cuenta que al igual que los jóvenes, seguimos siendo vulnerables, que también nosotros, estamos expuestos a jugarretas de aquellas circunstancias como son: el odio, el coraje, la envidia, el deseo, el amor, la insensatez, o la imprudencia, a las cuales los Griegos, representaban con forma humana, y les daban además, de atributos divinos, todas las demás debilidades de los hombres.
Que sucede cuando nos damos cuenta, que a pesar de todo lo que hemos aprendido en los años vividos, aun somos para el destino, como débiles criaturas, las cuales tan fáciles de manejar, que parecemos una pequeña pieza, de ese juego de ajedrez que es la vida,
Y es entonces, cuando tenemos necesidad de hacer cosas, que aun, que sabemos que no están bien, daríamos cualquier cosa por hacerlas,
y es que acaso nunca, tu, amigo o amiga, teniendo pareja, y además estando consiente que le amas, no te has sentido enamorado de otra persona, no sé si en un enamoramiento pasajero, no, no lo sé, ni se cuanto podría durar, ya que en mi caso, anteponiendo la prudencia y todas esas cosas que llaman moralidad, me he alejado de la causa de mis sobresaltos, no sin luchar un poco conmigo mismo, pero consiente también que y tal vez, por muchas razones, la parte contraria tenia hacia mí, un sentimiento diferente, y que además soy casado (eso es moralidad) o tal vez, ningún sentimiento, sino tan solo una total y absoluta indiferencia, (esto es prudencia),
y es que es tan difícil, conocer los pensamientos de las mujeres, y no tan fácil de descifrar su mirada, que lo mismo te puede estar diciendo: siento lo mismo que tu, que te puede decir, me chocas estúpido, ah, las mujeres, y más que las mujeres, los hombres, que nos dejamos, en ocasiones, guiar por el corazón, en vez de guiarnos con el sentido común y el raciocinio, y es cuando aun, sabiendo que no debemos, daríamos lo que fuera por hacer, cosas que no están bien.
Eric Lenin Camejo Ocaña
Que sucede cuando nos damos cuenta, que a pesar de todo lo que hemos aprendido en los años vividos, aun somos para el destino, como débiles criaturas, las cuales tan fáciles de manejar, que parecemos una pequeña pieza, de ese juego de ajedrez que es la vida,
Y es entonces, cuando tenemos necesidad de hacer cosas, que aun, que sabemos que no están bien, daríamos cualquier cosa por hacerlas,
y es que acaso nunca, tu, amigo o amiga, teniendo pareja, y además estando consiente que le amas, no te has sentido enamorado de otra persona, no sé si en un enamoramiento pasajero, no, no lo sé, ni se cuanto podría durar, ya que en mi caso, anteponiendo la prudencia y todas esas cosas que llaman moralidad, me he alejado de la causa de mis sobresaltos, no sin luchar un poco conmigo mismo, pero consiente también que y tal vez, por muchas razones, la parte contraria tenia hacia mí, un sentimiento diferente, y que además soy casado (eso es moralidad) o tal vez, ningún sentimiento, sino tan solo una total y absoluta indiferencia, (esto es prudencia),
y es que es tan difícil, conocer los pensamientos de las mujeres, y no tan fácil de descifrar su mirada, que lo mismo te puede estar diciendo: siento lo mismo que tu, que te puede decir, me chocas estúpido, ah, las mujeres, y más que las mujeres, los hombres, que nos dejamos, en ocasiones, guiar por el corazón, en vez de guiarnos con el sentido común y el raciocinio, y es cuando aun, sabiendo que no debemos, daríamos lo que fuera por hacer, cosas que no están bien.
Eric Lenin Camejo Ocaña