James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Sentado en su silla
con copa en la mano
chupa al infinito
sus puros habanos.
En la niebla densa
de la nicotina
huele a dulce hieno
y a restos de orina.
En la mesa puesta
la pluma en los dedos
perdidos los ojos
en polos opuestos.
Al tirar las letras
echas en el fuego
ruge la garganta
parajes de miedo.
Puede la locura
presenciar la magia.
Tiembla el reloj
que escupe las horas.
Tiembla la mano
y renace la historia;
(un péndulo de voz,
un trueno perdido,
la isla, el árbol,
la casa y el acantilado...)
con copa en la mano
chupa al infinito
sus puros habanos.
En la niebla densa
de la nicotina
huele a dulce hieno
y a restos de orina.
En la mesa puesta
la pluma en los dedos
perdidos los ojos
en polos opuestos.
Al tirar las letras
echas en el fuego
ruge la garganta
parajes de miedo.
Puede la locura
presenciar la magia.
Tiembla el reloj
que escupe las horas.
Tiembla la mano
y renace la historia;
(un péndulo de voz,
un trueno perdido,
la isla, el árbol,
la casa y el acantilado...)