Rosae
Poeta recién llegado
CREO EN LAS HADAS
Cuando era niña creía
que sí existían las hadas,
esas criaturas aladas
que entre mis sueños veía
retozar mientras dormía
plácidamente en mi cama,
en tanto muere la llama
de la nocturna hechicera
que termina prisionera
de la luz que la reclama.
Y ahora que he madurado
todavía creo en ellas,
pues crïaturas tan bellas
son de mi mente, el legado,
que en el tiempo ha dibujado
parajes de fantasía,
y ahuyentar del alma mía
los temores iracundos,
conjurando bellos mundos
hasta despuntar el día.
Y cuando el tiempo bendiga
el albor de mis cabellos,
esos paisajes tan bellos
serán resistente viga
que en mi corazón consiga
erigir un amplio cielo
para remontar del suelo
cuando mi Señor me llame
y desde su amor reclame
emprender un nuevo vuelo.
Cuando era niña creía
que sí existían las hadas,
esas criaturas aladas
que entre mis sueños veía
retozar mientras dormía
plácidamente en mi cama,
en tanto muere la llama
de la nocturna hechicera
que termina prisionera
de la luz que la reclama.
Y ahora que he madurado
todavía creo en ellas,
pues crïaturas tan bellas
son de mi mente, el legado,
que en el tiempo ha dibujado
parajes de fantasía,
y ahuyentar del alma mía
los temores iracundos,
conjurando bellos mundos
hasta despuntar el día.
Y cuando el tiempo bendiga
el albor de mis cabellos,
esos paisajes tan bellos
serán resistente viga
que en mi corazón consiga
erigir un amplio cielo
para remontar del suelo
cuando mi Señor me llame
y desde su amor reclame
emprender un nuevo vuelo.
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