Juan Manuel Botero Arias
Poeta recién llegado
En una ruidosa confesión me repelen sus toxinas y sus estrechos senderos agonizan en temblores incesantes.
Este resucitar comenzó como los manantiales turbulentos y acabó como los moretones extravagantes que ultrajan la razón convaleciente.
Las plenitudes ya no moldean el panorama porque mi sombra se ha perdido eternamente, ya solo me queda un espejismo volátil que se esparce entre las ráfagas oscuras de mi mente.
Este resucitar comenzó como los manantiales turbulentos y acabó como los moretones extravagantes que ultrajan la razón convaleciente.
Las plenitudes ya no moldean el panorama porque mi sombra se ha perdido eternamente, ya solo me queda un espejismo volátil que se esparce entre las ráfagas oscuras de mi mente.