Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Crucifixión
Por vivir un poema crucifiqué a mi alma.
Por la idea de amar, me arrastró entre sus aguas,
la ruidosa corriente de una noche, que aciaga,
condujera mi ser a confusos caminos
carentes de una traza.
Me dejaron sujeto a la pasión que entrampa:
mis deseos como carne, mi piel como mis ansias,
y el agorero ayer de mi mañana, ineluctable,
que en mi pecho anidara.
¡Oh, Dios! ¿Para qué le mostraste a mi banal conciencia,
que soy parte de un prana que de mí se alimenta,
y en simbiosis yo de él ?
Si es más feliz, he visto,
aquél que mucho ignora, pero sabe vivir.
¡Mejor hubiera sido quedarme sin palabras,
lo mío no escribirle, no tenerla y perderla,
quererla sin amarla, o conocerla nada!
¡Por vivir un poema, crucifiqué a mi alma!
Por vivir un poema crucifiqué a mi alma.
Por la idea de amar, me arrastró entre sus aguas,
la ruidosa corriente de una noche, que aciaga,
condujera mi ser a confusos caminos
carentes de una traza.
Me dejaron sujeto a la pasión que entrampa:
mis deseos como carne, mi piel como mis ansias,
y el agorero ayer de mi mañana, ineluctable,
que en mi pecho anidara.
¡Oh, Dios! ¿Para qué le mostraste a mi banal conciencia,
que soy parte de un prana que de mí se alimenta,
y en simbiosis yo de él ?
Si es más feliz, he visto,
aquél que mucho ignora, pero sabe vivir.
¡Mejor hubiera sido quedarme sin palabras,
lo mío no escribirle, no tenerla y perderla,
quererla sin amarla, o conocerla nada!
¡Por vivir un poema, crucifiqué a mi alma!
Última edición: