cipres1957
Poeta veterano en el portal
se me cae a pedazos el exilio de una parte de alma, cuando vuelo en estos maravillosos versos...un verdadero placer...
Que no caiga nada por favor. Gracias Ludmila.
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se me cae a pedazos el exilio de una parte de alma, cuando vuelo en estos maravillosos versos...un verdadero placer...
Sol de mañana;2961548 dijo:BELLISIMO, muy sentido en su melancolia, saludos y estrellitas.
guau cipres!!!!!!
te regalo un pedacito de versos para responder este magistral poema:
Me encuentro en esta insolente madrugada
acechando el portal en busca de melancolías
y descubro tu talento, enredando mis pestañas
seducidas una a una por tus versos!!!
sabes que te admiro y este poema sublima la poesía!!!
besos y gracias infinitas por regalarnos tus letras!!!
Hermano, que obra la que has parido, que manera de escribir. Esos animales apareados en las sombras esperando el arca hacia el exilio es una inmensa poesía entre una gran obra y así cada línea. Aplaudo, aplaudo y aplaudo. Uno espera leer cosas así en un libro carísimo con empastadura de lujo...jejeje. Mis abrazos admirados y sinceros entre mil estrellas(reputación si me lo permite el sistema)
Tu poema me llevó a imaginarme una playa con todas las cosas de mi vida en la arena, y las olas que yendo y viniendo lavan todo. Un sensación de vacío, pero sabiendo que quizás después del diluvio viene la reconstrucción.
Bello bello.
Un abrazo cipres![]()
Poeta de Marca Registrada, tuve que revisar si te había
comentado, porque sí te había leído, seguramente me pasó
igualito que ahora no supe que decir, me dejas con la boca abierta
y el alma que levita, yo sólo te escribo que paso, que te admiro,
y te respeto con un resto de esos grandes, enormes.
Saludos ciprés.
Explendida visión querido amigo y tremenda la imagen, tal cual arrasadora como esa ola..Y tú, un privilegiado elefante, también hijo de Dios como esos ratoncitos...Excelente tu poética y creatividad que hacen de la lectura de tus entregas una constante aventura...y de la buena!!!
Besos y estrellas a tu espacio...
Camelia
Hermosos versos, bellas metáforas.
Un placer leerte.
Un placer leerte, como siempre
besos y estrellas
Rosario
Fluido y grafico, hermosamente grafico.
Aplausos.
Bellísimo poema Cipres, que enternece mucho cuando se lee, fiel reflejo del abandono, de la soledad cuando algo se pierde, cuando se va a buscar y ya no está, un abrazo fuerte amigo
Le di mis calles,
mis pasos gastados de seguirle,
los pedúnculos de mis manos;
todo porque había una urgencia
enredada en el aire.
Fue la noche del diluvio,
cuando las bestias apareadas en las sombras
esperaban su arca hacia el exilio.
/ Yo, un paquidermo noctámbulo sobre el tejado
y el ancestral miedo que dentro del morral
hubiese una jauría de ratones acechando /
Le di mi absurda melancolía,
las pálidas farolas de mi acera,
el surco de glicinas desprendidas
corriendo al costado de su huída.
Fue la noche del diluvio.
Cuando calló la ola
los ratones ya no estaban;
ella tampoco.
Cipres.
Sabes que me transmites esa sensación de vacio y soledad, cuando se ha intentado y dado todo y sin embargo el ser amado brilla por su ausencia...
Estrellas a tu pluma.
Un abracito.
Ana
Armonía;3090760 dijo:¿Callar o caer? Fuerte diatriba me dejas...
sin importar el verbo muchas veces al caer callamos.. y cuando callamos caemos...
Diluvio o sequía, tus versos están impregandos de sentires y nostalgia.
Estrellitas armoniosas
![]()
La tarde esta nueva y afuera el termómetro esta bajo cero,
y que importa todo eso, leyendo poemas la vida es más bella,
saludando el talento de mis amigos y sintiendo el calor de la amistad.
Estimado te felicita un día de otoño cualquiera, YSA
Fue un placer recorres tus lineas.
lo absurdo de las melancolias es que todo, cuando es bueno, lo ponen color suspiro y cuando no , color acera
genial señor
salu2
Le di mis calles,
mis pasos gastados de seguirle,
los pedúnculos de mis manos;
todo porque había una urgencia
enredada en el aire.
Fue la noche del diluvio,
cuando las bestias apareadas en las sombras
esperaban su arca hacia el exilio.
/ Yo, un paquidermo noctámbulo sobre el tejado
y el ancestral miedo que dentro del morral
hubiese una jauría de ratones acechando /
Le di mi absurda melancolía,
las pálidas farolas de mi acera,
el surco de glicinas desprendidas
corriendo al costado de su huída.
Fue la noche del diluvio.
Cuando calló la ola
los ratones ya no estaban;
ella tampoco.
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