isabel cordero velazquez
Poeta recién llegado
Cuanto esfuerzo a mi verso vacío y a la plática nocturna con mi sombra, que rompe en llanto, que flaquea tanto, me necesitabas y entonces yo creía lo mismo, las noches entre tus cabellos rebozaban de quietud, y eras tu y yo, simples y perdidos en la infinidad de la mortalidad, tan basta que termina, tan limpia que empalaga, tan remota que se olvida.
Y mirabas, movías las mantas de tus labios como si no estuviera mirándote; y me preguntaba en silencio, como ahora, si sabias que te esperaba, con aroma de tierra fresca, con pétalos dorados para decorar tus huellas, con ese aroma perfecto que jamás volví a encontrar, con esa limitada belleza tan imperfecta que era única.
Me pregunte noches enteras si me amabas, si se asomaba a tu alma recóndita mi experiencia, si era suficiente amarte, si no era exigencia pedirte que lo supieras, y mis versos morían empapados de luz, de risa, de lagrimas, mi rostro temblaba de pena, por los pensamientos ocultos en las paredes, caminaba y escucha mis pasos con un estruendo que llenaba hasta mi mas profundo deseo, era solo un sueño que jugaba a mi alrededor.
Caían las hojas a mis costados, cansadas de peregrinar formando siluetas débiles, con aromas desconocidos, me recluía en mi espacio vacío de ti, a veces te huía, otras tantas te rogaba, me veía a mi mismo cansado de seguir, el suelo se volvió mi cobijo y la noche sola como yo, a penas despierta me seguía escuchando.
Pantanos de pensamiento amenazaban con devorarme y mi voz aullaba para sentirse sobria, aun viva, estéril para tu alma, tu vientre perfecto se alejó y me sentí solo, desnudo turbio entre la maleza y me devoró el deseo, me esquivó la paz y en un instante dejé de ser yo .
Y mirabas, movías las mantas de tus labios como si no estuviera mirándote; y me preguntaba en silencio, como ahora, si sabias que te esperaba, con aroma de tierra fresca, con pétalos dorados para decorar tus huellas, con ese aroma perfecto que jamás volví a encontrar, con esa limitada belleza tan imperfecta que era única.
Me pregunte noches enteras si me amabas, si se asomaba a tu alma recóndita mi experiencia, si era suficiente amarte, si no era exigencia pedirte que lo supieras, y mis versos morían empapados de luz, de risa, de lagrimas, mi rostro temblaba de pena, por los pensamientos ocultos en las paredes, caminaba y escucha mis pasos con un estruendo que llenaba hasta mi mas profundo deseo, era solo un sueño que jugaba a mi alrededor.
Caían las hojas a mis costados, cansadas de peregrinar formando siluetas débiles, con aromas desconocidos, me recluía en mi espacio vacío de ti, a veces te huía, otras tantas te rogaba, me veía a mi mismo cansado de seguir, el suelo se volvió mi cobijo y la noche sola como yo, a penas despierta me seguía escuchando.
Pantanos de pensamiento amenazaban con devorarme y mi voz aullaba para sentirse sobria, aun viva, estéril para tu alma, tu vientre perfecto se alejó y me sentí solo, desnudo turbio entre la maleza y me devoró el deseo, me esquivó la paz y en un instante dejé de ser yo .