ricardo felipe
Poeta recién llegado
Cuando llegue la noche, arrópate de sentimiento,
comienza a contar los pasos que te elevarán a la luna,
una que otra vez intenta compararte al universo
y si te queda tiempo, comienza a pintar tus mañanas.
Nunca hables de tus sueños con quien sufre de insomnio,
pues no conoce el manantial que hay en el fondo,
dedícate a pescar razones en tu mar de emociones,
mientras te enamoras de una palabra llamada libertad.
Es tu deber mirar hacia atrás, pues de allá vienes y no lo niegues,
más, sin tanto preámbulo, emana una oración de lo profundo y suéltala al viento,
si esperas un rato te encontrarás con la aurora, como se encuentran minutos y horas,
y entre tanta verdad a cuestas, una vez más ganará la esperanza.
Antes que despiertes toma el tren de regreso y siéntate al fondo,
y escucha el sonido de los gritos del alma,
toma la lira que olvidó el último bardo,
afínala al sonido del tiempo,
y canta los versos que te enseñó el ángel, cuando pasaste por su cielo.
Ricardo Felipe
El último bardo
comienza a contar los pasos que te elevarán a la luna,
una que otra vez intenta compararte al universo
y si te queda tiempo, comienza a pintar tus mañanas.
Nunca hables de tus sueños con quien sufre de insomnio,
pues no conoce el manantial que hay en el fondo,
dedícate a pescar razones en tu mar de emociones,
mientras te enamoras de una palabra llamada libertad.
Es tu deber mirar hacia atrás, pues de allá vienes y no lo niegues,
más, sin tanto preámbulo, emana una oración de lo profundo y suéltala al viento,
si esperas un rato te encontrarás con la aurora, como se encuentran minutos y horas,
y entre tanta verdad a cuestas, una vez más ganará la esperanza.
Antes que despiertes toma el tren de regreso y siéntate al fondo,
y escucha el sonido de los gritos del alma,
toma la lira que olvidó el último bardo,
afínala al sonido del tiempo,
y canta los versos que te enseñó el ángel, cuando pasaste por su cielo.
Ricardo Felipe
El último bardo