Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nunca hubo otras cuencas para restituir
aquellas que rodaron por el altar…
Y aunque retaste a Dios imaginando un día mejor
aceptaste con desprecio la inmensidad
en un respiro finito.
Aun así, la ambición del polvo de tus huesos.
La diáfana figura perpetuando
abuso y culpa,
porque tú eres tu dios,
porque masticas esquelas
cuando dices que, Sí
cuando dices que, No.
aquellas que rodaron por el altar…
Y aunque retaste a Dios imaginando un día mejor
aceptaste con desprecio la inmensidad
en un respiro finito.
Aun así, la ambición del polvo de tus huesos.
La diáfana figura perpetuando
abuso y culpa,
porque tú eres tu dios,
porque masticas esquelas
cuando dices que, Sí
cuando dices que, No.