Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube;tn5b4-VbULs]http://www.youtube.com/watch?v=tn5b4-VbULs[/video]
El alba fusila mi pecho
que se ha quebrado del tronco
de la noche, los segundos le practican
una autopsia al caracol de mi cornucopia,
buscando los ecos que callaron en nombre
del amor.
Entre el tejido de las sábanas,
atrapados el sudor y el bálsamo
de tus suspiros.
Las ventanas dejaron de latir las estrellas,
y los vértices se volvieron ángulos mudos
de perfección heredada,
abrazando sombras extrañas a ti y a mi,
el tiempo hizo un trueque con tu cuerpo,
dejándome la melodía de tus costillas
rielando en el piélago de mi cabeza
el sonido del deseo.
Amé en lo que me convertías al labrarme
con tus besos de piedras derretidas en lava,
que me arranques los frutos que maduraban
a cada segundo para ti.
Amé la profundidad de tu océano,
que me hizo soñar con recorrer te como
un anillo de algún planeta, tu cintura forjada
en la firmeza de gluten femenil
nutriendo mis latidos de deseos.
Cuando la noche se hizo pulpa
Y fuimos semillas en su interior,
dulce arilo hidratando la ternura
hasta el amor, pude entender que el pigre
reloj del tiempo no detendría al amanecer que
vendó mis ojos con nubes y con balas de luz,
me fusiló hasta la realidad…
entonces lloré tu despedida.
El alba fusila mi pecho
que se ha quebrado del tronco
de la noche, los segundos le practican
una autopsia al caracol de mi cornucopia,
buscando los ecos que callaron en nombre
del amor.
Entre el tejido de las sábanas,
atrapados el sudor y el bálsamo
de tus suspiros.
Las ventanas dejaron de latir las estrellas,
y los vértices se volvieron ángulos mudos
de perfección heredada,
abrazando sombras extrañas a ti y a mi,
el tiempo hizo un trueque con tu cuerpo,
dejándome la melodía de tus costillas
rielando en el piélago de mi cabeza
el sonido del deseo.
Amé en lo que me convertías al labrarme
con tus besos de piedras derretidas en lava,
que me arranques los frutos que maduraban
a cada segundo para ti.
Amé la profundidad de tu océano,
que me hizo soñar con recorrer te como
un anillo de algún planeta, tu cintura forjada
en la firmeza de gluten femenil
nutriendo mis latidos de deseos.
Cuando la noche se hizo pulpa
Y fuimos semillas en su interior,
dulce arilo hidratando la ternura
hasta el amor, pude entender que el pigre
reloj del tiempo no detendría al amanecer que
vendó mis ojos con nubes y con balas de luz,
me fusiló hasta la realidad…
entonces lloré tu despedida.
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