Juan Manuel Botero Arias
Poeta recién llegado
Cuando el anhelo padece ante la delgada colina, puntiaguda y abstracta, desaparece hasta quedar en cimientos suspendidos en una leve aspiración.
Cuando el anhelo se disipa, el débil amparo se escabulle por las tinieblas oblicuas y rendidas en la mansedumbre permanente.
Cuando el anhelo se disipa, se vuelve reacio ante los colores del verano, es inadmisible ante las contemplaciones del invierno y calla para siempre de los elogios despistados.
Cuando el anhelo se disipa !Se disipa y ya mucho no queda por hacer! Más que confrontar las insatisfacciones, sentir y caer en el impávido cansancio y esperar otro anhelo intenso, apasionado y temporal.
Cuando el anhelo se disipa, el débil amparo se escabulle por las tinieblas oblicuas y rendidas en la mansedumbre permanente.
Cuando el anhelo se disipa, se vuelve reacio ante los colores del verano, es inadmisible ante las contemplaciones del invierno y calla para siempre de los elogios despistados.
Cuando el anhelo se disipa !Se disipa y ya mucho no queda por hacer! Más que confrontar las insatisfacciones, sentir y caer en el impávido cansancio y esperar otro anhelo intenso, apasionado y temporal.