Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
el mar de las sábanas, inmenso mar
de olas calmas al ondearlas cual pendón
blanco pidiendo paz -un rato- negociando
el armisticio -al otro- y después volver a
la mar a revolver las olas en espumas bravas,
la inmensa cama reducida -sí- y agrandada
a tu geografía -también- con todas tus planicies,
valles, montañas, y dios; tus rincones con todas
sus fallas, tu piel; playa de arena tersa en donde
sueño, patria en donde habito; sueño de mis sueños,
el pensamiento, el alma los fantasmas
y demonios, los sueños de humedad,
tu amar en donde sin pensar seguiría
ahogándome, la espera, la angustia,
la esperanza, etéreo como el aire,
exacto como el agua, intacto, exacto
y cambiante; todo como cuando estabas.
Due 04/02/21 en una noche en la que sé que al olvidarle, dejaría ir, no sé a dónde, los recuerdos de su paso en mi sino, y ellos son lo último que me queda para mirar hacia adelante.
de olas calmas al ondearlas cual pendón
blanco pidiendo paz -un rato- negociando
el armisticio -al otro- y después volver a
la mar a revolver las olas en espumas bravas,
la inmensa cama reducida -sí- y agrandada
a tu geografía -también- con todas tus planicies,
valles, montañas, y dios; tus rincones con todas
sus fallas, tu piel; playa de arena tersa en donde
sueño, patria en donde habito; sueño de mis sueños,
el pensamiento, el alma los fantasmas
y demonios, los sueños de humedad,
tu amar en donde sin pensar seguiría
ahogándome, la espera, la angustia,
la esperanza, etéreo como el aire,
exacto como el agua, intacto, exacto
y cambiante; todo como cuando estabas.
Due 04/02/21 en una noche en la que sé que al olvidarle, dejaría ir, no sé a dónde, los recuerdos de su paso en mi sino, y ellos son lo último que me queda para mirar hacia adelante.