BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando crecen las venas
y se hacen largas como un tren sin estaciones
sin ventanillas sin cuerpo apenas para reducir
su extrema compulsión de odios y desdenes,
cuando todo esto ocurre, y acaba ocurriendo,
es entonces, mientras las sillas se elevan y el mortecino
olor a líquido corrosivo muestra sus colmillos blanquecinos,
cuando la desafiante destructividad acecha los límites
de la sensatez, es hora de mirarse detenidamente los pies:
observar los crepúsculos níveos que ojean la muerte
con su perspectiva novedosa de modelar rollos de pergamino
y cuadran sus saldos inveterados antes de eliminar su costra
de heridas desnutridas e indefensas. Mientras
las congregadas mortificaciones de labios y axilas devaluadas,
mientras los asesinos estipendios de los dioses, y el cielo protege
su multitud acongojada bajo soportales de miseria y daño, mientras
todo esto, los cuerpos anulan su vértice y toman del amor
la lentitud de un sol apenas interrumpido. Cuando
las arterias sangran, se delimitan, se fortalecen, es entonces
cuando la nieve justamente petrifica las estatuas desvanecidas,
cuando el odio es amor y el amor, solamente un episodio.
©
y se hacen largas como un tren sin estaciones
sin ventanillas sin cuerpo apenas para reducir
su extrema compulsión de odios y desdenes,
cuando todo esto ocurre, y acaba ocurriendo,
es entonces, mientras las sillas se elevan y el mortecino
olor a líquido corrosivo muestra sus colmillos blanquecinos,
cuando la desafiante destructividad acecha los límites
de la sensatez, es hora de mirarse detenidamente los pies:
observar los crepúsculos níveos que ojean la muerte
con su perspectiva novedosa de modelar rollos de pergamino
y cuadran sus saldos inveterados antes de eliminar su costra
de heridas desnutridas e indefensas. Mientras
las congregadas mortificaciones de labios y axilas devaluadas,
mientras los asesinos estipendios de los dioses, y el cielo protege
su multitud acongojada bajo soportales de miseria y daño, mientras
todo esto, los cuerpos anulan su vértice y toman del amor
la lentitud de un sol apenas interrumpido. Cuando
las arterias sangran, se delimitan, se fortalecen, es entonces
cuando la nieve justamente petrifica las estatuas desvanecidas,
cuando el odio es amor y el amor, solamente un episodio.
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