Jorbin_Pineda
Poeta recién llegado
Cuando la nostalgia nos supera,
nos concedemos este cínico permiso:
una no tregua verbal
que no entiende de lunes ni de domingos,
y cometemos el terrible pecado
de hablar como si aún fuéramos amigos.
Yo te digo lo de siempre:
“Cuando hayas perdido el rumbo,
puedes contarme tus penas.
Siempre estaré para ti
cuando me necesites.”
Tú finges que te importa,
y repites lo mismo:
“Sabes que también cuentas conmigo.”
Podría parecer que a ambos
la nostalgia nos supera,
pero la realidad es más triste todavía.
Yo contesto para saber de ti,
en cambio, tú me escribes
para ponerme al día de tus problemas,
para encontrar el consuelo que has perdido.
Y yo me pregunto:
¿por qué no lo hablas con tu pareja?
¿Por qué sigo dejando que mi corazón
sea tu trinchera?
Tú te vas un poco menos rota,
yo me quedo, como puedo,
con una botella abierta
y un poema entre los dedos…
Cuando la nostalgia me supera,
me pregunto lo mismo:
¿Te recuerdo porque te amo?
¿O te amo por lo que recuerdo?
-Jorbin Pineda
nos concedemos este cínico permiso:
una no tregua verbal
que no entiende de lunes ni de domingos,
y cometemos el terrible pecado
de hablar como si aún fuéramos amigos.
Yo te digo lo de siempre:
“Cuando hayas perdido el rumbo,
puedes contarme tus penas.
Siempre estaré para ti
cuando me necesites.”
Tú finges que te importa,
y repites lo mismo:
“Sabes que también cuentas conmigo.”
Podría parecer que a ambos
la nostalgia nos supera,
pero la realidad es más triste todavía.
Yo contesto para saber de ti,
en cambio, tú me escribes
para ponerme al día de tus problemas,
para encontrar el consuelo que has perdido.
Y yo me pregunto:
¿por qué no lo hablas con tu pareja?
¿Por qué sigo dejando que mi corazón
sea tu trinchera?
Tú te vas un poco menos rota,
yo me quedo, como puedo,
con una botella abierta
y un poema entre los dedos…
Cuando la nostalgia me supera,
me pregunto lo mismo:
¿Te recuerdo porque te amo?
¿O te amo por lo que recuerdo?
-Jorbin Pineda
Última edición: