Évano
Libre, sin dioses.
Al morirse,
los hijos regalaron todos
los enseres de las viviendas.
Ahora, una hija vive en el Ritz,
en la suite del ático.
El hijo chocó contra un mercedes
con una moto de gran cilindrada a la altura
de la Sagrada Familia.
La otra hija murió de cáncer,
y los nietos,
aquellos que de vez en cuando fueron
a que les llenaran los bolsillos los abuelos,
andan metidos en la ola de la moda que mole.
.
Dicen que al ático del Ritz acuden
tiradoras de cartas, brujas, videntes y,
muy a menudo,
psiquiatras y vendedores de drogas.
Yo fui el chófer de los muertos durante poco tiempo,
el suficiente para que el pastor alemán se comiera
el jamón de cinco jotas,
y el caviar de Beluga
que tanto detestábamos.
Me di cuenta que lo que uno cree
que tiene en su cabeza y manos,
no es más que triste materia dentro
de un espacio y tiempo
que, en un instante,
se transforma en sombras
que desaparecen
para brillar en otras manos y otra mente,
en otras luces momentáneas;
las que serán, a su vez, sombras futuras
que desaparecerán
para siempre,
incluso los hijos,
y los enseres de toda una vida,
y hasta el mismísimo Dios,
si existiera.
los hijos regalaron todos
los enseres de las viviendas.
Ahora, una hija vive en el Ritz,
en la suite del ático.
El hijo chocó contra un mercedes
con una moto de gran cilindrada a la altura
de la Sagrada Familia.
La otra hija murió de cáncer,
y los nietos,
aquellos que de vez en cuando fueron
a que les llenaran los bolsillos los abuelos,
andan metidos en la ola de la moda que mole.
.
Dicen que al ático del Ritz acuden
tiradoras de cartas, brujas, videntes y,
muy a menudo,
psiquiatras y vendedores de drogas.
Yo fui el chófer de los muertos durante poco tiempo,
el suficiente para que el pastor alemán se comiera
el jamón de cinco jotas,
y el caviar de Beluga
que tanto detestábamos.
Me di cuenta que lo que uno cree
que tiene en su cabeza y manos,
no es más que triste materia dentro
de un espacio y tiempo
que, en un instante,
se transforma en sombras
que desaparecen
para brillar en otras manos y otra mente,
en otras luces momentáneas;
las que serán, a su vez, sombras futuras
que desaparecerán
para siempre,
incluso los hijos,
y los enseres de toda una vida,
y hasta el mismísimo Dios,
si existiera.
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