Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
A mi alma doy libertad.
eternas madrugadas acompañadas de mis silencios
por ella escapan, cansadas de mis ahogados vocablos,
que atrapados en mi garganta, luchan por no nombrarte
Cuando nadie me ve.
en penumbras departo con mi corazón,
su agónico latir muy quedo repite; basta por favor,
...¿ no sientes mis latidos? ¡ya no quiero más dolor!
Me esfuerzo por abortar pensamientos
que viven en mi mente en busca de venganza.
al evocar el momento que me brindaste tu olvido,
ávidos están de revancha por tu cruel descuido.
Cuando nadie me ve.
en la agonía de la tarde el viento me acompaña,
suaves brisas de otoño acarician mi esencia,
desglosando sentimientos que sufren por tu ausencia.
Lágrimas amigas intentan de mi almohada borrar.
los tatuajes que tu aroma supieron en ella bordar.
el sabor de tu ambrosía que en mis labios se extravío,
sedientos están ahora ,del néctar que tu boca les enseñó.
Cuando nadie me ve.
mis vacías manos cubren mi rostro
evitando admire el paisaje que plasmaste con falsedad,
sola y vulnerable a Dios le pido que... me ayude a olvidar.
Cuando nadie me ve.
comprendo que todo es un imposible, un bello divagar,
que roba mis auroras, equilibrio y tranquilidad,
cuando nadie me ve grito en la noche; ¡ no te he dejado de amar!
Un placer pasar por sus letras
un abrazo fuerte