El quijote
Poeta recién llegado
En cuanto vio parpadear las luces de enfrente, se propuso abrir la puerta y caminar rumbo al trabajo, de lejos unas ventanas a medio abrir, que con claridad hacían notar las siluetas de personas caminando casi flotando por las habitaciones, a lo largo de la avenida algunos faros permanecían apagados, algunas calles permanecías oscuras, mientras avanzaba llegaba a calles más con concurridas, las gentes iban y venían en todas direcciones, en esos momentos la perdí de vista, desde el edificio que me hospedo ya no la pude ver más, el ángulo solo permite ver la farmacia y una vieja tienda de alquiler de películas, supongo que se dirigía a su trabajo, como también supongo que tiene una rutina y que a las primeras luces del día se pone de pie y se dedica a no llegar tarde a donde quiera que valla, como la mayoría de las mañanas, abro las cortinas y veo hacia las calles de la ciudad, áspera y rutinaria,