AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
¿CUÁNTOS RELOJES?
A raíz de tu primer beso, mi alma
deambula por un sueño de mendigos,
en donde nunca, es suficiente una
caricia individual. Vuelan mis manos
hacia tu piel y en tu senos y en tu
vientre, revolotean en penumbras
lujuriosas. Encendidos los deseos
juego a columpiar tus ansias en
un haz de luces de colores, como
el tiempo que no muere y nunca
frena ante el dolor, ni ante la muerte.
Nuestro amor escala imposibles
muros y solamente en tu sonrisa
encuentro las fuerzas para seguir.
A partir de tu prime caricia mis
labios aprenden, nuevamente un
abecedario de pasiones y en mi
corazón acelerado se escribe una
eufonía dilecta de ensueños y de
ilusiones. ¡OH Pasionaria mía!
¿Cuántos relojes habré de quebrar
para rozar tus manos? Dichoso
el viento que te besa cuando quiere
y no te pide permiso. A partir de
tu primer beso, tus labios de escarcha
ingresaron, con todo y sonrisa, en el
Parnaso universal, del amor de un poeta...
Augus” 23 diciembre 2003.
A raíz de tu primer beso, mi alma
deambula por un sueño de mendigos,
en donde nunca, es suficiente una
caricia individual. Vuelan mis manos
hacia tu piel y en tu senos y en tu
vientre, revolotean en penumbras
lujuriosas. Encendidos los deseos
juego a columpiar tus ansias en
un haz de luces de colores, como
el tiempo que no muere y nunca
frena ante el dolor, ni ante la muerte.
Nuestro amor escala imposibles
muros y solamente en tu sonrisa
encuentro las fuerzas para seguir.
A partir de tu prime caricia mis
labios aprenden, nuevamente un
abecedario de pasiones y en mi
corazón acelerado se escribe una
eufonía dilecta de ensueños y de
ilusiones. ¡OH Pasionaria mía!
¿Cuántos relojes habré de quebrar
para rozar tus manos? Dichoso
el viento que te besa cuando quiere
y no te pide permiso. A partir de
tu primer beso, tus labios de escarcha
ingresaron, con todo y sonrisa, en el
Parnaso universal, del amor de un poeta...
Augus” 23 diciembre 2003.