Cuarenta y siete vueltas a la muerte

Évano

Libre, sin dioses.
Cuarenta y siete vueltas navegando
a bordo de una balsa de la noche
con rumbo a un sol de círculo distante.

Bajo la nave, las babas, el lodo
del alma moribunda de lo humano.

Son retales de semen, nuestros hijos,
los que a lo lejos veo en los veleros
de mástiles ardiendo por los vientos
que soplan los eructos de la Tierra.

Cuarenta y siete son las primaveras
de pájaros que acaban naufragando
en los cielos de lágrimas oscuras.

Solitario universo de un sol ajeno
al mundo que reniega de los sabios.

Cuarenta y siete vueltas he viajado
vomitando palabras al espacio.
.

Quizá las aguas del planeta sean
llanto guardado al grito de los cielos,
ciclo de sexo eterno sucediéndose
—como senos erizados a una muerte
que coge entre su pene a la esperanza
de los hombres que quieren detener
el suicidio conjunto de los tontos—.


Si la letra es de arena, va a la duna
y al mundo de los hombres de cerillas,
los que hacen de la vida, este desierto.

Que voz y letra sean luz y espada:
blande a todo poder que te silencie
e ilumina la sombra que te cubra.
 
Última edición:
Genial ebanista,
así andamos muchos,
pero lo escondemos con nuestras risas,
mucho mejor reir, dónde va a parar!
Y si puede ser acompañados de amigos como tú,
mucho mejor incluso.
Ves? también sé ser tierna, no me lo negarás.
Besos.
 
eso quiere decir que me falta cuarenta y uno, genial, ya casi llego, besos
Évano;5024207 dijo:
Cuarenta y siete vueltas navegando
a bordo de una balsa de la noche
con rumbo a un sol de círculo distante.

Bajo la nave, las babas, el lodo
del alma moribunda de lo humano.

Son retales de semen, nuestros hijos,
los que a lo lejos veo en los veleros
de mástiles ardiendo por los vientos
que soplan los eructos de la Tierra.

Cuarenta y siete son las primaveras
de pájaros que acaban naufragando
en los cielos de lágrimas oscuras.

Solitario universo de un sol ajeno
al mundo que reniega de los sabios.

Cuarenta y siete vueltas he viajado
vomitando palabras al espacio.
.

Quizá las aguas del planeta sean
llanto guardado al grito de los cielos,
ciclo de sexo eterno sucediéndose
—como senos erizados a una muerte
que coge entre su pene a la esperanza
de los hombres que quieren detener
el suicidio conjunto de los tontos—.


Si la letra es de arena, va a la duna
y al mundo de los hombres de cerillas,
los que hacen de la vida, este desierto.

Que voz y letra sean luz y espada:
blande a todo poder que te silencie
e ilumina la sombra que nos cubre.
 
Son retales de semen, nuestros hijos,
los que a lo lejos veo en los veleros
de mástiles ardiendo por los vientos
que soplan los eructos de la Tierra.

Genial mi querido Évano.
Potencia en tu buen versar. Me gustó.
Un placer leerte. Besos con cariño.
 
mi estimado Évano y que no ve uno en 47 vueltas
lástima que nos ha tocado caminar ese duro camino
aunque en el paso de los años siempre he huboo lastre
para entorpecer el paso, en cada época hubo sus cosillas
pero cierto que hoy son las peores.
y lo peor es que no hacemos nada, todos miramos
pero nadie da el primer paso, qué triste no?

Abrazote y sin palabra de consuelo que pueda regalarte
solo mi solidaridad con tu decir,

cariños,

ligiA
 
Nostálgico? Cada añito pasa, jeje ¡O tambien fue tu cumple?
lo olvide? no lo supe? ohhhh

NOOOOOO-phineas-and-ferb-18796375-480-360.jpg
 
Me ha encantado tu versar, la letra es como esa espada que invocas y dejas un buen sabor a la lectura.
Muchas gracias y un abrazo gigante pra ti desde tierras querendonas
La dulce c
 
El buen humor que no falte, pero aparte del buen royo. Te digo Évano, un poema mordaz, crítico para examinar conciencias y buena poesia. Un abrazo.
 
Évano;5024207 dijo:
Cuarenta y siete vueltas navegando
a bordo de una balsa de la noche
con rumbo a un sol de círculo distante.

Bajo la nave, las babas, el lodo
del alma moribunda de lo humano.


Son retales de semen, nuestros hijos,
los que a lo lejos veo en los veleros
de mástiles ardiendo por los vientos
que soplan los eructos de la Tierra.


Cuarenta y siete son las primaveras
de pájaros que acaban naufragando
en los cielos de lágrimas oscuras.


Solitario universo de un sol ajeno
al mundo que reniega de los sabios.

Cuarenta y siete vueltas he viajado
vomitando palabras al espacio.
.

Quizá las aguas del planeta sean
llanto guardado al grito de los cielos,
ciclo de sexo eterno sucediéndose
—como senos erizados a una muerte
que coge entre su pene a la esperanza
de los hombres que quieren detener
el suicidio conjunto de los tontos—
.


Si la letra es de arena, va a la duna
y al mundo de los hombres de cerillas,
los que hacen de la vida, este desierto.

Que voz y letra sean luz y espada:
blande a todo poder que te silencie
e ilumina la sombra que te cubra.
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Extrañaba... No lo voy a negar,los viajes mentales embriagadores
de tus letras... Siempre fans de tus cuentos de locura,
pero tus poemas no quedan atrás...

Debe ser la gracia de las montañas solitarias como siempre dices,
y qué ganas de ser una ermitaña en las montañas y divagar aún más.

Me encantó!

Abrazos!

PD: ¿Para qué venir si no es a transmitir alegría por los cables de la Internet?
Amarguras sobran! ¡¡Somos poetas!! jajajajaja
 
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