Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal
Cuarto movimiento: (con réquiem barroco para un tempo non recuperato)
¿No vendrán Garcilaso, Jorge Manrique,
Quevedo y su polvo enamorado,
con sus solapas deshaciéndose,
sus tabiques taponeados,
a cantar de nuevo el goce o el dolor,
mientras el viento sopla con su olor a mariposa
que salta de la oruga
con la misma luz del verbo y su ironía?
¿Acaso el coxis dirá de las caderas
extinguidas que las necesita,
al menos para cumplir una batalla más
en el romance?
Y Sabines, Paz, Lizalde quizá contesten:
¿puede acaso un cabello
sostener el ADN de la sed de un niño
para rescatarlo?
¡Pobre osamenta confundida
con la del tigre iluminado
en una ciudad que ni siquiera existe,
recorriendo la casa del resentimiento,
entre tanto filamento óseo
preparado por el tiempo!
Aunque no caigas…,
deshecho de amor como las rancias
pócimas del indigente.

De mi libro inédito ALTAR DE DESCONCIERTOS
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS POR LEY
¿No vendrán Garcilaso, Jorge Manrique,
Quevedo y su polvo enamorado,
con sus solapas deshaciéndose,
sus tabiques taponeados,
a cantar de nuevo el goce o el dolor,
mientras el viento sopla con su olor a mariposa
que salta de la oruga
con la misma luz del verbo y su ironía?
¿Acaso el coxis dirá de las caderas
extinguidas que las necesita,
al menos para cumplir una batalla más
en el romance?
Y Sabines, Paz, Lizalde quizá contesten:
¿puede acaso un cabello
sostener el ADN de la sed de un niño
para rescatarlo?
¡Pobre osamenta confundida
con la del tigre iluminado
en una ciudad que ni siquiera existe,
recorriendo la casa del resentimiento,
entre tanto filamento óseo
preparado por el tiempo!
Aunque no caigas…,
deshecho de amor como las rancias
pócimas del indigente.

De mi libro inédito ALTAR DE DESCONCIERTOS
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS POR LEY