Armando Gómez
Poeta recién llegado
Esa ruina.
Templo del desastre, y museo del cimiento
Guarda la cicatriz, como estandarte y escondite
Del buitre que sonríe, del colibrí que se asoma
Ese instante.
Templo del infinito, y consorcio del destello
Libera la herida, como prisión y asilo
Del terco que se esconde, del sabio que se apacigua
Ese río.
Templo de la constancia, teatro del ciclo
Reposa su calma, como escuela y cementerio
Del horizonte que juega, de lo imposible que asevera
Ese cuerpo.
Templo del ego, circo de la forma
Razona su espacio, como gimnasio y concierto
Del reflejo que juzga, de la mente que se desgarra
Esa mente.
Campo del cielo, casa del tiempo
Excava en su superficie, como regimiento y hospital
Del amor que guía, del cuerpo que sana
Templo del desastre, y museo del cimiento
Guarda la cicatriz, como estandarte y escondite
Del buitre que sonríe, del colibrí que se asoma
Ese instante.
Templo del infinito, y consorcio del destello
Libera la herida, como prisión y asilo
Del terco que se esconde, del sabio que se apacigua
Ese río.
Templo de la constancia, teatro del ciclo
Reposa su calma, como escuela y cementerio
Del horizonte que juega, de lo imposible que asevera
Ese cuerpo.
Templo del ego, circo de la forma
Razona su espacio, como gimnasio y concierto
Del reflejo que juzga, de la mente que se desgarra
Esa mente.
Campo del cielo, casa del tiempo
Excava en su superficie, como regimiento y hospital
Del amor que guía, del cuerpo que sana