Maygemay
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el ocaso siempre que hay reflejos
una pareja avanza por la senda
y si al caballo se le suelta rienda
huye al galope hasta perderse lejos.
Tal vez los arenales son espejos
y simulan siluetas como ofrenda
de un idilio que canta la leyenda
al son de las guitarras de los viejos.
Dicen que el sol besaba la llanura
cuando el viento azotó los matorrales
y el fuego se encendió por la espesura.
Nunca se hallaron rastros ni señales
de los dos que se amaban con locura
sólo se inventan cuentos fantasmales.
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