viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dormirse en la conciencia
rescrita tantas veces.
La ceniza de lo culpable
se estremece sometida
a mis pies descalzos.
Fría no duele,
es harina suavísima
de huesos callados para siempre.
He matado millones de hijos
en mi desperdicio seminal,
he recorrido cuerpos en el aire
que ablandarían el cuarzo,
y en el celibato literario
que precede al virtuosismo
he domado los fantasmas
que exprimían mis latidos.
Y me he vuelto vetusto,
me he vuelto agreste,
me he vuelto austero,
me he vuelto piel de piedra
que se retuerce en los árboles.
Para no volverme vida,
siempre con miedo en las manos.
rescrita tantas veces.
La ceniza de lo culpable
se estremece sometida
a mis pies descalzos.
Fría no duele,
es harina suavísima
de huesos callados para siempre.
He matado millones de hijos
en mi desperdicio seminal,
he recorrido cuerpos en el aire
que ablandarían el cuarzo,
y en el celibato literario
que precede al virtuosismo
he domado los fantasmas
que exprimían mis latidos.
Y me he vuelto vetusto,
me he vuelto agreste,
me he vuelto austero,
me he vuelto piel de piedra
que se retuerce en los árboles.
Para no volverme vida,
siempre con miedo en las manos.