LYNDA
Poeta recién llegado
Después de tantos años de desamores, llegas a mi vida; con una mirada tan limpia tan llena de estrellas brillando en lo más oscuro del alma.
Esa sonrisa clara y transparente, ¡NO! Me mires así, parece que te desvaneces por dentro.
Yo una vieja decrepita, llena de males, tu lleno de bienes.
Respiro hondo y profundo, -¡ah! Parece que el pecho se me hincha.
Me sonrió en este cuarto vacio, hace tiempo que no se me corruga el corazón, mientras la mirada se enternece de pensar que alguien te puede amar, en el espacio más extraño, más lejano más callado.
Tus tímidas manos me hablan de tus miedos, suavemente te veo mientras me rasco la cabeza, me sonrojo con la mirada en el ambón.
Solo esto me faltaba me digo, el cura de pueblo, no sabe de verbos conjugados, solo es un muchacho de campo, que para nada es santo.
Esa sonrisa clara y transparente, ¡NO! Me mires así, parece que te desvaneces por dentro.
Yo una vieja decrepita, llena de males, tu lleno de bienes.
Respiro hondo y profundo, -¡ah! Parece que el pecho se me hincha.
Me sonrió en este cuarto vacio, hace tiempo que no se me corruga el corazón, mientras la mirada se enternece de pensar que alguien te puede amar, en el espacio más extraño, más lejano más callado.
Tus tímidas manos me hablan de tus miedos, suavemente te veo mientras me rasco la cabeza, me sonrojo con la mirada en el ambón.
Solo esto me faltaba me digo, el cura de pueblo, no sabe de verbos conjugados, solo es un muchacho de campo, que para nada es santo.