Odisea
Poeta recién llegado
Es una noche demasiado curiosa, la locura; este triste gato jugueteando con el mimbre
Las sonatas más tristes evocadas por un piano desolado en la inmensidad, los dioses podrían oír, pero se niegan a vivir, no pueden soportar nuestra carne
En algún lugar, donde suceden cosas, ser el verbo, la tinta en un pergamino
Hasta aquí.
Las sonatas más tristes evocadas por un piano desolado en la inmensidad, los dioses podrían oír, pero se niegan a vivir, no pueden soportar nuestra carne
En algún lugar, donde suceden cosas, ser el verbo, la tinta en un pergamino
Hasta aquí.
El río envejece, la luna decae y procedo; los conjuros que prometí, sosiego del porvenir.
Pensaba inquieto en mi mente que la noche se coronaba ante mí, ¡Un relieve perpetuo, rojo atardecer entre mis ojos, la flor más pura del bello mundo!
El tiempo incurre mientras la liebre huye, no hay galgo que alcance, ni remanso que aguante.
Hasta la proxima.
Pensaba inquieto en mi mente que la noche se coronaba ante mí, ¡Un relieve perpetuo, rojo atardecer entre mis ojos, la flor más pura del bello mundo!
El tiempo incurre mientras la liebre huye, no hay galgo que alcance, ni remanso que aguante.
Hasta la proxima.