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Cúspide Demagógica

Ziler

Poeta recién llegado
En este instante, peco para dejar tu existencia en un plano degradado y nefasto; ya no condecoro tus adjetivos con ornamentales cumplidos, ni dejo que la debilidad que te tengo sea artífice de este poema altivo.
Ahora dejo tu recuerdo sepultado en las profundidades de mi injuria, que denigra una y otra vez el último vestigio poético que le quedaba a mi amor pusilánime.
En el presente, me di cuenta de que las distancias se marcan en los ojos y palabras, mientras veo despedirse tu última sinuosa reminiscencia.
En este punto, se reúnen mis musas y demonios, presentes en el mortuorio momento de tu partida. Esta vez no serás tú la que se vaya buscando las exequias de mis letras, sino que serán ellos los que observen mi cúspide demagógica con la abulia que lleva tu nombre por todas partes.
El odio se apodera de la inventiva endeble al homenajear el dogma de tus laureles, que solo quedaron en un silencio perceptible al momento de escribir.
Por favor, ayúdame a motejar los recados disléxicos del último momento que compartimos, que para mí es un esputo tirado en el suelo.
 
En este instante, peco para dejar tu existencia en un plano degradado y nefasto; ya no condecoro tus adjetivos con ornamentales cumplidos, ni dejo que la debilidad que te tengo sea artífice de este poema altivo.
Ahora dejo tu recuerdo sepultado en las profundidades de mi injuria, que denigra una y otra vez el último vestigio poético que le quedaba a mi amor pusilánime.
En el presente, me di cuenta de que las distancias se marcan en los ojos y palabras, mientras veo despedirse tu última sinuosa reminiscencia.
En este punto, se reúnen mis musas y demonios, presentes en el mortuorio momento de tu partida. Esta vez no serás tú la que se vaya buscando las exequias de mis letras, sino que serán ellos los que observen mi cúspide demagógica con la abulia que lleva tu nombre por todas partes.
El odio se apodera de la inventiva endeble al homenajear el dogma de tus laureles, que solo quedaron en un silencio perceptible al momento de escribir.
Por favor, ayúdame a motejar los recados disléxicos del último momento que compartimos, que para mí es un esputo tirado en el suelo.
Ziler el resentimiento nos oprime y no nos deja ser felices.

Saludos
 

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