Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dama Blanca
Dame tu amor
a la vereda del arroyo,
y besame con tus labios finos
en el centro de mis ojos;
No quiere la dama blanca
disputarle la vida al negro peón,
ni quiere verter sus rastrojos
en los versos tristes, de una canción;
Garganta que me robas el aire
con un rugido de triste melancolía,
acompañaras a las almas
en el trance último, de las despedidas.
Autor: Ángel San Isidro
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