Aparenta un shinkô haiku, pero es difícil de definir sin conocer más obras de la autora y entender si es una coincidencia o un objetivo buscado de antemano.
Dejando de lado la especificación de la estructura, es agradable al oído (sin el uso de sinalefas y una lectura pausada acompañada de una taza de café helado).
La escena es buena, y el acto de bailar (indicado también en el título), se complementa por completo.
Me gusta, aunque me siento incapaz de darle un calificativo más extenso que este simple y sencillo: ME GUSTA MUCHO.
Saludos.