mighervil
Poeta recién llegado
Dar caza a la palabra
Dar caza a la palabra,
abatir a tiros el verbo que alza el vuelo.
El verso cae al suelo,
se oculta el sustantivo
acechado por una jauría de adjetivos.
Se aproximan las voces y se alejan,
se desmadejan las palabras,
se liberan y escapan de las manos,
de nuevo se ocultan en sus madrigueras
y en diccionarios blindados
se atrincheran
glosarios de palabras insurrectas
que huyen del poema, desertoras.
Se filtran en la tierra,
emanan,
fluyen,
se evaporan,
se condensan,
para precipitarse de nuevo
como gotas de lluvia
y al fin rendir tributo al verso fugitivo.
Miguel Herrero Villavieja - Amaneceres abruptos ©
Dar caza a la palabra,
abatir a tiros el verbo que alza el vuelo.
El verso cae al suelo,
se oculta el sustantivo
acechado por una jauría de adjetivos.
Se aproximan las voces y se alejan,
se desmadejan las palabras,
se liberan y escapan de las manos,
de nuevo se ocultan en sus madrigueras
y en diccionarios blindados
se atrincheran
glosarios de palabras insurrectas
que huyen del poema, desertoras.
Se filtran en la tierra,
emanan,
fluyen,
se evaporan,
se condensan,
para precipitarse de nuevo
como gotas de lluvia
y al fin rendir tributo al verso fugitivo.
Miguel Herrero Villavieja - Amaneceres abruptos ©
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