BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Presunto culpable soy,
y que Dios no mande otra cosa,
de escaso talento y de propietario
de oro, menos; mientras a otros
les da por servir a la patria, al estado,
o al proceso de independencia de Alpedrete
de la Sierra, yo, me cohíbo y prefiero
darme por aludido de las sangrientas matanzas
protagonizadas por un par de dioses advenedizos-
nombren, acaso, un
siglo que no esté podrido de esto-.
Presunto culpable, decía y digo, soy,
de superficialidad y de carencia de carisma.
Y no es que el hecho de escribir raro y sin
rima y sin ritmo, y apenas con desechos de un corazón
desnutrido, me parezca un depósito de cales vivas,
me suscite el más mínimo interés, sino, y aparte,
es que llegué al final de este poema
sin apenas mancharme de tinta los brazos-.
©
y que Dios no mande otra cosa,
de escaso talento y de propietario
de oro, menos; mientras a otros
les da por servir a la patria, al estado,
o al proceso de independencia de Alpedrete
de la Sierra, yo, me cohíbo y prefiero
darme por aludido de las sangrientas matanzas
protagonizadas por un par de dioses advenedizos-
nombren, acaso, un
siglo que no esté podrido de esto-.
Presunto culpable, decía y digo, soy,
de superficialidad y de carencia de carisma.
Y no es que el hecho de escribir raro y sin
rima y sin ritmo, y apenas con desechos de un corazón
desnutrido, me parezca un depósito de cales vivas,
me suscite el más mínimo interés, sino, y aparte,
es que llegué al final de este poema
sin apenas mancharme de tinta los brazos-.
©