Cada caricia,
echa por tierra mil palabras,
le cierra los ojos al orgullo,
transforma en miel un beso amargo,
impregna el aroma de tu piel
no sólo en mis dedos.
Cada sonido,
tiene una textura familiar,
me hace verte incluso dormido,
tornando dulce cada sueño
donde respiro por horas tu cuello.
Cada mirada,
me trae a la memoria tu voz,
que toma mi mano de noche
por el sendero de almíbar
que desprende tu bello perfume.
Cada fragancia,
me habla de tu partida.
Me dice que te ha visto
tocando a mi puerta
mientras bebo desconsuelo.
Cada sabor,
contempla con recelo
las huellas de tu efluvio
palpando el testimonio incompleto
de tu eco que desaparece.
De cinco sentidos...
...y solo un sexto no miente.
Ciertas noches,
tiendo a creer
un poco menos en las coincidencias
y mucho más en el destino.
Pese a la distancia,
aún puedo oler tu piel blanca,
puedo verte en cada sombra,
puedo besar tus labios que se desbocan
puedo sentir cuando es otro el que te toca.
De cinco sentidos...
...y solo un sexto no miente.
Ciertas noches,
tiendo a creer
un poco menos en las coincidencias
y mucho más en el destino.