¡Orfeo!
¡Demasiado amor hizo de tu ansiedad una desgracia!,
segura estoy de que tu inseguridad nació de tus sentimientos hacia mí,
de que tu desconfianza no era más que tu ingenua intención de verme.
Pero ni tu música pudo contra el Destino,
ni tu belleza...
¡Ni tu belleza!...
Sólo me queda llorar tu recuerdo
sólo te queda perderte en la tristeza, cual laberinto.
¡Oh! Tus musas están de duelo.
¿Valen mis reproches?,
¿o son sólo palabras, que como tales,
nada pueden hacer para remendar tu error?
Son sólo palabras...
Volteaste y, en mi rostro,
nuestra historia se acabó.
¡Demasiado amor hizo de tu ansiedad una desgracia!,
segura estoy de que tu inseguridad nació de tus sentimientos hacia mí,
de que tu desconfianza no era más que tu ingenua intención de verme.
Pero ni tu música pudo contra el Destino,
ni tu belleza...
¡Ni tu belleza!...
Sólo me queda llorar tu recuerdo
sólo te queda perderte en la tristeza, cual laberinto.
¡Oh! Tus musas están de duelo.
¿Valen mis reproches?,
¿o son sólo palabras, que como tales,
nada pueden hacer para remendar tu error?
Son sólo palabras...
Volteaste y, en mi rostro,
nuestra historia se acabó.
Última edición por un moderador: