BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como no está el clima
para adecentar calaveras,
me dedico, últimamente,
a presentar mi cabellera
rasurada y oblicua, al portador
del cheque ''un turista, un millón'':
y por supuesto, como todavía
no se ha inventado el crecepelo mágico
que nos salve a todos de la desesperación
en masa, me levanto despierto todos
los días, y me acerco al banco de los loros
donde todos repiten lo mismo:
''que si esto es así, que si esto es asá''
ya saben, lo mismo pero de modo distinto,
para que suene diferente pero igual,
entonces, excluyéndome de la literatura
barata que todos anuncian al por menor
entre baratijas de orden superior, me limito
a merendarme un tanto por ciento de noticias
no crean, no muchas, las suficientes para satisfacer
mi curiosidad de indiferente y ausente por naturaleza:
y veo, y leo, que es peor, pues leer no está ya
al alcance de cualquiera, que Rodrigo mantiene
una relación abierta con Gracieta, porque no quiere
a alguien muerto a su lado. Yo, tampoco quiero
a nadie muerto a mi lado, muerto como un pescado,
lo- la- prefiero vivita y coleando,
pues en Guernica me enseñaron a querer las cosas
vivas y no putrefactas, así que
retornando al tema de las calaveras, y de las flácidas
cabelleras, el turista un millón ha desaparecido
y ha preferido ponerse a trabajar
de industrial-.
©
para adecentar calaveras,
me dedico, últimamente,
a presentar mi cabellera
rasurada y oblicua, al portador
del cheque ''un turista, un millón'':
y por supuesto, como todavía
no se ha inventado el crecepelo mágico
que nos salve a todos de la desesperación
en masa, me levanto despierto todos
los días, y me acerco al banco de los loros
donde todos repiten lo mismo:
''que si esto es así, que si esto es asá''
ya saben, lo mismo pero de modo distinto,
para que suene diferente pero igual,
entonces, excluyéndome de la literatura
barata que todos anuncian al por menor
entre baratijas de orden superior, me limito
a merendarme un tanto por ciento de noticias
no crean, no muchas, las suficientes para satisfacer
mi curiosidad de indiferente y ausente por naturaleza:
y veo, y leo, que es peor, pues leer no está ya
al alcance de cualquiera, que Rodrigo mantiene
una relación abierta con Gracieta, porque no quiere
a alguien muerto a su lado. Yo, tampoco quiero
a nadie muerto a mi lado, muerto como un pescado,
lo- la- prefiero vivita y coleando,
pues en Guernica me enseñaron a querer las cosas
vivas y no putrefactas, así que
retornando al tema de las calaveras, y de las flácidas
cabelleras, el turista un millón ha desaparecido
y ha preferido ponerse a trabajar
de industrial-.
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