Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
De pronto se nos va la primavera
roída por las fauces invernales
que duras como duros pedernales
destrozan tu lucida sementera.
Se aleja de tu boca la Quimera
volviéndose a sus nidos celestiales;
tus manos se hacen tan, tan terrenales
que en ellas se acrecienta la frontera;
frontera que te aleja de ti mismo
llenando de inmundicia lo cercado…
ciñendo tu cintura con su abismo.
De pronto te sometes cercenado
-vencido por tu propio fatalismo-
al miedo que te tiene aprisionado.
roída por las fauces invernales
que duras como duros pedernales
destrozan tu lucida sementera.
Se aleja de tu boca la Quimera
volviéndose a sus nidos celestiales;
tus manos se hacen tan, tan terrenales
que en ellas se acrecienta la frontera;
frontera que te aleja de ti mismo
llenando de inmundicia lo cercado…
ciñendo tu cintura con su abismo.
De pronto te sometes cercenado
-vencido por tu propio fatalismo-
al miedo que te tiene aprisionado.
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