charlie ía
tru váyolens
maría
tantas veces hambrienta
tantas veces desgarrada en su vestido blanco
tiene los brazos más deseados y elegantes
como una sutileza pintada sobre un mural de dos mil años:
pero tanto el tiempo insiste en aplastarla
que parece que algo empañase con furia a los ojos del desastre.
aún ni valerian ni la ciudad de los mil putos planetas
podrían apostar un solo duro por la vida que no para de penetrarla
como si de una violación masiva se tratase, retransmitida por feisfuck
para mayor gusto del cine de autor.
para gusto de las ocho mil chiquillas como ella
el presidente de tanzania
no ha escuchado nunca hablar de tanzania
ni del Desgarro
ni del amor stéreo
que espera agazapado a la orilla del abismo
a que pasés vos acompañada de la noche.
es que a la vida la mantiene preñada la idiotez:
a la miseria, la maldad de los inteligentes.
dioses, buda, quién sea
perdonen eso que llamo yo mi inteligencia
porque sólo sirve para pensar
que la piel negra de maría aún necesita
de ese absurdo vestido blanco
para vencer al desgarro de la mediocridad.
tantas veces hambrienta
tantas veces desgarrada en su vestido blanco
tiene los brazos más deseados y elegantes
como una sutileza pintada sobre un mural de dos mil años:
pero tanto el tiempo insiste en aplastarla
que parece que algo empañase con furia a los ojos del desastre.
aún ni valerian ni la ciudad de los mil putos planetas
podrían apostar un solo duro por la vida que no para de penetrarla
como si de una violación masiva se tratase, retransmitida por feisfuck
para mayor gusto del cine de autor.
para gusto de las ocho mil chiquillas como ella
el presidente de tanzania
no ha escuchado nunca hablar de tanzania
ni del Desgarro
ni del amor stéreo
que espera agazapado a la orilla del abismo
a que pasés vos acompañada de la noche.
es que a la vida la mantiene preñada la idiotez:
a la miseria, la maldad de los inteligentes.
dioses, buda, quién sea
perdonen eso que llamo yo mi inteligencia
porque sólo sirve para pensar
que la piel negra de maría aún necesita
de ese absurdo vestido blanco
para vencer al desgarro de la mediocridad.