Aquí hay capas y un solo hueso
que me nombra.
Ayer el ósculo fue vencido por la duda,
hoy la ceniza ejerce su imperio
sobre el costillar de las horas.
Aquellos que viví y se marcharon
son un amuleto que me persigue
sin yo querer su veleta.
Antes la luz renegrida de la hojarasca,
más tarde la maravilla de un coro
donde los cuerpos viajan en el río
que no vuelve.
Ya sé que no habitaré la flor de un jardín inmortal,
mi voz carraspea contra el viento,
mi tacto es invisible al concebir
la lisura del arrobo.
Me desvisto porque ya no quiero
el músculo en la sangre,
así recibe el don del crepúsculo a sus aullidos.
El otro que me espera
ha renacido muchas veces,
soy yo la raíz donde vive la metamorfosis
que un día morirá sin recordar
su semilla.
que me nombra.
Ayer el ósculo fue vencido por la duda,
hoy la ceniza ejerce su imperio
sobre el costillar de las horas.
Aquellos que viví y se marcharon
son un amuleto que me persigue
sin yo querer su veleta.
Antes la luz renegrida de la hojarasca,
más tarde la maravilla de un coro
donde los cuerpos viajan en el río
que no vuelve.
Ya sé que no habitaré la flor de un jardín inmortal,
mi voz carraspea contra el viento,
mi tacto es invisible al concebir
la lisura del arrobo.
Me desvisto porque ya no quiero
el músculo en la sangre,
así recibe el don del crepúsculo a sus aullidos.
El otro que me espera
ha renacido muchas veces,
soy yo la raíz donde vive la metamorfosis
que un día morirá sin recordar
su semilla.